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sábado, 25 de febrero de 2012

El proyecto minero Conga se debe de dar



Trabajo escrito por la alumna del curso de L2 de la UPN-Lima

MADRID MARICELA ESPAÑA CARAZAS



En la actualidad hay un tema muy controversial que hace opinar a todo el Perú. El proyecto Conga está en la mira de todo el país. Hay dos bandos que luchan por el liderazgo, los que están en contra causando revuelo teniendo a la cabeza al presidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos, causando paros indefinidos tratando de detener el proyecto a toda costa y el Gobierno haciendo todo lo posible para que el proyecto se realice, teniendo como principal representante al primer ministro, Óscar Valdés, promoviendo el peritaje e inversiones para el mejoramiento de Cajamarca, y así terminar con las dudas que tienen los cajamarquinos con el proyecto Conga. Estoy convencida que lo mejor para Cajamarca es lo que propone el Gobierno que es invertir en la minería, que traerá un mejoramiento económico y social para toda Cajamarca y así lograr que salga de la pobreza en la que se encuentra. A continuación, se presentan los argumentos que sostienen esta tesis.

Primero,son más de 92 mil personas que verían su vida comprometida con el proyecto Conga.Leopoldo Monzón, gerente general de Proesmin, propone incluirlas en el programa Sierra Productiva: “Con 100 millones de soles, financiados por Yanacocha o el Estado, haces que toda la población viva del agua y tenga agua: haces un microrreservorio rústico por canal, son 300, y captas dos millones de metros cúbicos; haces riego tecnificado en 7.500 hectáreas y ahorras 30% del agua; generas 1.250 hectáreas de pasto verde para la ganadería; cubres energía alternativa y saneamiento al 100%; siembras 25 millones de arbustos nativos; siembras lo más rentable”. Además, su radio de influencia, explica, que este programa abarcará desde la cabecera de la cuenca donde se encuentra el proyecto Conga hasta las faldas de las cinco cuencas que se forman. El ingeniero agrícola Toribio Santayana Vela con experiencia en Sierra Productiva en la zona de la cuenca del río Maschcón da fe de esto. Además la empresa Yanacocha ha planteado alternativas para mitigar el impacto hídrico producto de la extracción de oro y cobre.

Segundo, el presidente del Consejo de Ministros Óscar Valdés ofreció al alcalde de Cajamarca, Ramiro Bardales, así como a sus asesores los recursos para completar el financiamiento de la presa Chonta.El monto de tal inversión será de 372 millones de soles.La presa Chonta permitirá dotar de agua potable a un total de 326 270 habitantes y ayudará a la generación de energía eléctrica, aumentará la producción agropecuaria y piscícola e incrementará el desarrollo del sector turismo en la zona. Esta gran obra pública garantizará el abastecimiento de agua potable para Cajamarca hasta 2036y almacenará 46 millones de metros cúbicos del recurso hídrico, permitiendo el riego regulado de 6 530 hectáreas de cultivo. Casi la totalidad del presupuesto para la ejecución de esta presa será asumido por el Gobierno, el resto por la municipalidad provincial de Cajamarca y de los distritos de Jesús, Baños del Inca, La Encañada y Llacanora.Valdés también ayudará en otros puntos de interés como saneamiento, electrificación y vías de comunicación.

Tercero, el gerente del Medio Ambiente del proyecto minero Conga, Carlomagno Bazán Melgar, aseguró que las cuatro lagunas por intervenir no alimentan los acuíferos ubicados en la parte baja de la cabecera de cuenca. Esto se afirma, ya que se hicieron unos estudios hidrogeológicos en la zona donde se encuentra el proyecto Conga. “Se ha determinado que las lagunas principalmente son cuerpos de agua que en su base contienen un lecho de arcilla endurecido o consolidada que evita la infiltración del agua por el fondo, por lo tanto no hay conexión con manantiales en las partes bajas”. Así lo aseguró el gerente del Medio Ambiente. Entonces los comentarios de los pobladores que viven cerca de la zona del proyecto Conga, sobre las cuatro lagunas que alimentan los manantiales son totalmente infundados. Bazán Melgar consideró importante que la gestión del agua se realice con reservorios, porque el recurso se capta en la zona principalmente de las lluvias. La gestión tiene que estar concentrada en aprovechar esta abundancia de agua para el uso de los cajamarquinos.

Cuarto, el proyecto Conga traerá beneficios de ayuda social en los poblados más pobres de Cajamarca con la ayuda y financiamiento de la empresa Yanacocha. Esta empresa con la ayuda del Instituto de Educación y Salud y teniendo a la Dirección Regional de Educación como ente rector y validador, Yanacocha financiará con más de 2 millones de soles de inversión, a que 798 pobladores de los centros poblados de Huambocancha Alta, Huambocancha Baja, La Ramada, Porcón Alto, Porcón Bajo, Río Grande y Tual aprendan a leer de una manera eficaz. A esto se le suma también la inversión que dará el Gobierno en benefició también de la educación y la salud. Cajamarca, según la INEI, tiene una pobreza de 53.3%. Este porcentaje bajará y las familias cajamarquinas dejarán de ser pobres, debido a que, la empresa Yanacocha dará un porcentaje de canon minero que estaría entre los 40% o 50 % de la venta del cobre y oro. También traerá mayor trabajo a los pobladores y mayores impuestos que traerán un mejor futuro para Cajamarca.

En suma, el proyecto minero Conga es la mejor opción para nuestro desarrollo, ya que beneficiará a más de 92 mil personas, ayudará a financiar la presa Chonta además, habrá un mayor y mejor financiamiento para el sector salud y educación. Esta última estará más dirigida a los niños y adolescentes, ya que ellos serán los que saquen a toda Cajamarca de la pobreza en la que se encuentra. El proyecto Conga traerá lo que más aprecian los cajamarquinos, el agua, y será de ahora en adelante su fuente de trabajo y desarrollo.


NO AL PROYECTO CONGA



Escrito por SHIRLEY ALEXANDRA RIVERA SANCHEZ

Alumna del curso de Lengua 2 de la UPN-Lima


Según Conga, es una de las oportunidades de desarrollo más grande en el Perú, la minería, pero que nos hace dudar una vez más con las irregularidades por delante. Pienso que no debería ir, porque siendo evaluado y tan cuestionado en los últimos meses, nos muestra más perjuicios que beneficios. Este proyecto nos divide una vez más a los peruanos, mostrando una triste realidad, la de seguir siendo unos pequeños títeres más de las empresas privadas que lideran al mundo, las grandes multinacionales. Lo que viene a continuación es de suma importancia para no dejar de usar nuestro sentido común y nuestra crítica personal, para rechazar dichas actividades en nuestro país llamado ‘’democrático’’.

En primer lugar, el Proyecto Conga no debe ir porque a las empresas multinacionales solo les interesa aumentar sus ingresos económicos, y les importa poco el bienestar de la población. NEWMONT y su sucursal YANACOCHA en Perú, hacen uso del modelo de gobierno del ‘’Extractivismo’’, y que también se lleva a cabo en muchos países. Esta es una muestra clara de que nuestro gobierno gira alrededor de los ‘’amos del mundo’’, las grandes compañías multinacionales. Ellos deben ganar la mayor cantidad de dinero en el menor tiempo posible, no les importa si para hacerlo deben destruir la naturaleza y sumir a las poblaciones en el hambre. Una de las razones que defienden este argumento es que nunca presentaron algún efectivo plan de integración y desarrollo social que reconozca, respete e incluya a quienes no desean vivir relacionadas con las industrias extractivas. Nadie garantiza el cumplimiento de lo prometido en Conga, si se lleva a cabo este proyecto. Otra de las otras razones fue la escandalosa revelación luego de que IDL REPORTEROS revelara una nota donde muestra a Pulgar Vidal, actual ministro de Ambiente, afirmando que ni siquiera existe un Modelo de Impacto Ambiental (MIP) formal, sino un documento fantasmal. Esto lo corroboró el ex ministro Ricardo Giesecke, apareciendo en Peru.21 señalando que, en efecto, nunca existió un informe sobre Conga y que todo lo que hubo fue un ‘’documento interno, una ayuda memoria’’.

En segundo lugar, si Conga no debe ir es porque no cumple con la ley que establece la región. Esta dice que el ministro de Energías y Minas aprueba los estudios de impacto ambiental, pero también dice que las regiones establecen su zonificación económica y ecológica. Cajamarca es una de la pocas regiones que ha elaborado la zonificación económica y ecológica, que define que el lugar donde se piensa realizar dicho proyecto es ‘’de alta importancia hídrica’’, pero esta es otra irregularidad. La empresa minera no tiene Licencia de Uso de Agua, a la que se refiere la ley de Recursos Hídricos N° 29338. La Autoridad Nacional del Agua no le ha otorgado licencia, si no la tiene, no puede tocar o tomar el agua. La población cajamarquina va a sufrir una gran escasez de agua en los próximos 15 o 20 años. No existe un modelo matemático elaborado por SENAMHI que confirme los efectos del cambio climático en la zona. El mismo estudio del impacto ambiental reconoce que el proyecto tiene el potencial de impactar tanto la calidad como la cantidad de los flujos de las quebradas, la cual representaría una variación de los niveles de infiltración.

En tercer lugar, el Proyecto Conga no debe ser llevado a cabo, puesto que al tratarse de una minería a tajo abierto resultaría más nocivo que si fuese una de socavón. Las empresas mineras destruyen un cerro para sacar un poco de metal, robar el agua del consumo directo y de la agricultura, y la envenena con productos químicos. Naturalmente, es muchísimo más nociva en cabeceras de cuenca, que son las fuentes originales del agua y la utilización de cuatro lagunas, que genera polémica y rechazo en Cajamarca. Sin duda alguna, este proyecto transformará de manera significativa la cabecera de cuenca, despareciendo varios ecosistemas y fragmentando los restantes; de tal manera que los procesos, funciones, interacciones y servicios ambientales serán afectados de manera irreversible .Departamentos como Tacna y Moquegua ya se están viendo afectados directamente por la contaminación del agua que beben; Lima también, pero en menor cantidad, y no le toman importancia. Si la minería roba el agua a la pequeña agricultura expulsándola del campo, la población se verá obligada a alimentarse con productos no orgánicos que no nutrirán igual, y que a poco o mediano plazo nos llevarán a la muerte.

Además, la Asociación Colectivo Social Cibernético ‘’Anonymous’’ lanzó la campaña ‘’El Agua Primero ‘’ en contra de este proyecto para tratar de hacer respetar y valer los derechos de los ciudadanos cajamarquinos. También, dio a conocer el caso de la empresa minera NEWMONT que tiene embargado el pueblo de Cajamarca. Lima también realizó lo suyo, surgió un grupo ‘’ Grupo Defensa Agua y Vida’’, que impulsó la movilización del 4 de noviembre del 2011 en apoyo a Cajamarca, para no dejar pisotear los derechos del pueblo.

En suma, a las grandes compañías multinacionales solo les interesan sus ingresos económicos y les importa poco el bienestar de la población. También una de las características negativas es que no cumplen con la ley que establece la región, imponiendo sus reglas, y por último, la minería a tajo abierto es mucha más nociva que la minería de socavón. La estabilidad de los pobladores es lo primero en lo que debemos preocuparnos, que todos comamos bien y tengamos donde vivir, y eso solo se dará a través de nuestras raíces, a dar prioridad a la cultura ecológica para nuestro consumo. Por ello, las poblaciones urbanas luchan contra la minería y otras empresas que roban el agua del pequeño agricultor que nos alimenta de forma sana. No dejemos que tan solo por intereses lucrativos nos condenen a muerte, extrayendo nuestra fuente de vida. Continuemos uniendo fuerzas con las zonas rurales, como hermanos que somos, para hacer valer nuestros derechos como país democrático. Cuidemos el agua, nuestro tesoro más preciado.

Conga no va


Por César González Cornejo

alumno de L2 de la UPN-Lima

En estos días, las noticias se han encargado de darnos a conocer un problema que se está llevando acabo en Cajamarca. Un problema que aún no se le puede encontrar una solución común para ambos bandos (los que están a favor y los que están en contra), que provoca el proyecto minero Conga. Para mí, por su falta a la ley y por las consecuencias que traerá como la falta de agua y la contaminación ambiental, pretendo dar a conocer los motivos por el cual las autoridades al corriente y el estado peruano no debe permitir que este proyecto se lleve a cabo en territorio cajamarquino.

Al momento de dar el primer paso, el Proyecto Conga hizo un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) y lo llevó a revisar por el Ministerio de Energías y Minas para que le den el visto bueno. Luego de leerla, el Ministro Carlos Herrera Descalzi declaró el 21 de noviembre del 2011 que el EIA del proyecto Conga “es correcto y tiene el visto bueno del Ministerio del Ambiente”. Pero tres días después el ex Ministro del Ambiente, Ricardo Giesecke, entregó al ex Premier Salomón Lerner las observaciones de su ministerio respecto al EIA del Proyecto Conga, el cual tenía muchísimos contrastes, y como las más importantes están: el tema del agua y la utilización de cuatro lagunas, la evaluación de los humedales, la falta de análisis hidrológicos e hidrogeológicos y la valoración económica de la biodiversidad. También hay una ley que restringe el proyecto Conga y dice que las regiones establecen su zonificación económica y ecológica (ZEE), pues bien, Cajamarca es una de las pocas regiones que ha elaborado ese estudio, que define que la zona donde se piensa realizar el proyecto es “de alta importancia hídrica”, sin embargo este análisis no fue tomado en cuenta por el Ministerio de Energías y Minas. Por último la ley (de recursos hídricos) dice que “el Estado reconoce como zonas ambientalmente vulnerables las cabeceras de cuenca donde se originan las aguas” y que “la Autoridad Nacional del Agua (ANA), con opinión del Ministerio del Ambiente, podrá declarar zonas intangibles en las que no se otorgará ningún derecho para uso”.

Por otro lado tenemos el caso de las cuatro lagunas (Perol, Mala, Azul y Chica), de las cuales dos serán vaciadas para extraer el oro, y las otras dos serán vaciadas y utilizadas como depósitos de desmontes (basura). También se incluyen a los bofedales que cumplen el mismo trabajo que las lagunas y que los glaciares de un cierto modo: son reguladores del agua… “deshacernos de las lagunas y los bofedales es como meterle dinamita a los glaciares” detalla el ex Ministro Giesecke. El Proyecto Conga en su EIA propone construir reservorios que tengan una capacidad de 10 millones m3, cubriendo así los 2 millones m3 que tendrían las cuatro lagunas, pero estos reservorios servirían para captar agua de lluvia, entonces no servirían para reemplazar los servicios medioambientales que brindan las lagunas naturales, los bofedales que la rodean y todo el ecosistema circundante. La población, después de sentir alguna alteración a sus lagunas, sufrirá por la escasez del agua en los próximos 15 o 20 años, y eso que aún no hay un modelo estadístico elaborado por el SENHAMI sobre los efectos del cambio climático en la zona. Además el reconocido ingeniero agrícola Toribio Santayana Vela se mostró en contra del contenido del EIA del Proyecto Conga y afirmó: “(…) los afectados de forma directa son los que viven alrededor de la cuenca, que es una población muy pequeña. La afectación mayor es abajo, donde hay poblaciones más importantes. Incluso el mismo Cajamarca. Si se cambia el balance hidrológico, disminuye el agua y de repente cuando no llueva, si baja un 10% de lo que podría haber, significaría problemas”.

Por último, está el impacto ambiental que nos traerá el proyecto Conga. Tras destruir las cuatro lagunas, destruirá también el ecosistema que lo circunda y florece a su alrededor. Sin previa valorización como se debía de estar en el EIA de la minería, solo informa una cantidad subestimada de US$86’000,000, que solo significa, compensar el servicio de provisión hídrica, el impacto sobre la ganadería y la agricultura, dejando de lado la compensación de los otros servicios ambientales que se perderían. También, se tiene muy en cuenta el caso de La Oroya, en donde Doe Run Perú no ha mostrado interés en la meta y el plan que se trazaron: el Plan de Adecuación y Manejo Ambiental (PAMA). Y que hasta ahora mantiene a La Oroya contaminado por el plomo, los arsénicos, el dióxido de azufre y otros metales pesados que emite diariamente al medio ambiente, a través de una enorme chimenea que parece dominar la ciudad, causando el deterioro irreversible del sistema respiratorio, diferentes tipos de cáncer, efectos adversos en el sistema reproductivo y en el desarrollo y daños a órganos vitales; hasta cambios de conducta y en la actividad cerebral y agotamiento permanente, sobretodo a niños y niñas menores de 6 años. Yanacocha es una empresa que tiene antecedentes también en Cajamarca, en Choropampa para ser exacto. En el 2000 derramó mercurio por las calles y pagó a los lugareños S/100 por kilo recogido. Tras este hecho, los pobladores sufrieron daños en el cerebro, riñones y también a los bebés por nacer. A pesar de ello, las autoridades de salud y ambientales del Perú no han cumplido las obligaciones de control a la actividad metalúrgica y de protección a la salud de las personas.

En conclusión, las leyes que da el gobierno no se pueden dejar de lado por el ingreso que el Proyecto Conga nos pueda dar. Se debe respetar cada zona ecológica y económica. También, en el caso de los reservorios, que solo sirven para almacenar lluvia, agua artificial; de algún modo está bien, porque permitirían equilibrar la disponibilidad del agua a lo largo del año, pero que no se destruyan las lagunas porque no son baldes de agua ni recipientes, tiene un ecosistema amplio a su alrededor. Y por último la empresa Yanacocha que es irresponsable con el medio ambiente, como lo citan sus antecedentes, no debería ponerse como un slogan, para quedar bien con los pobladores, “minería que respeta el medio ambiente”. Si el oro se encuentra debajo de los lagos, será imposible desarrollar minería por encima de su ecosistema y por encima de las leyes que la prohíben.

Fuentes:

- IDL-Reporteros. Gustavo Gorriti. “De lagunas a desmontes”

- Diario16. Ernesto De La Jara. “La minería como buen o mal negocio”

- El Comercio. Gonzalo Galarza Cerf. “Cajamarca: proyecto Conga impactaría sobre 100mil personas”

- www.noalamina.org. “¿Qué es el proyecto Conga?”

- Salvemosalaoroya.org. “La Oroya agoniza”

domingo, 2 de octubre de 2011

"Más alla de la vida y de la muerte" de César vallejo

MÁS ALLÁ DE LA VIDA Y LA MUERTE

CÉSAR VALLEJO

Jarales estadizo de julio; viento amarrado a cada peciolo manco del mundo grano que en él gravita. Lujuria muerta sobre lomas onfalóideas de la sierra estival. Espera. No ha de ser. Otra vez cantemos. ¡Oh qué dulce sueño!

Por allí mi caballo avanzaba. A los once años de ausencia, acercábame por fin ese día a Santiago, mi aldea natal. El pobre irracional avanzaba, y yo, desde lo más entero de mi ser hasta mis dedos trabajados, pasando quizá por las mismas riendas asidas, por las orejas atentas de cuadrúpedo y volviendo por el golpeteo de los cascos que fingían danzar en el mismo sitio, en misterioso escarceo tanteador de la ruta y lo desconocido, lloraba por mi madre que muerta dos años antes, ya no habría de aguardar ahora el retorno del hijo descarriado y andariego. La comarca toda, el tiempo bueno, el color de cosechas de la tarde de limón, y también alguna masada que por aquí reconocía mi alma, todo comenzaba a agitarme en nostálgicos éxtasis filiales, y casi podían ajárseme los labios para hozar el pezón eviterno, siempre lácteo de la madre; sí, siempre lácteo, hasta más allá de la muerte.

Con ella había pasado seguramente por allí de niño. Sí. En efecto. Pero no. No fue conmigo que ella viajó por esos campos. Yo era entonces muy pequeño. Fue con mi padre, ¡cuántos años haría de ello! Ufff… También fue en julio, cerca de la fiesta de Santiago. Padre y madre iban en sus cabalgaduras; él adelante. El camino real. De repente mi padre que acababa de esquivar un choque con repentino maguey de un meandro:

—Señora… ¡Cuidado!…

Y mi pobre madre ya no tuvo tiempo, y fue lanzada ¡ay del arzón de las piedras del sendero. Tornáronla en camilla al pueblo. Yo lloraba mucho por mi madre, y no me decían qué le había pasado. Sanó. La noche del alba de la fiesta, ella estaba ya alegre y reía. No estaba ya en cama, y todo era muy bonito. Yo tampoco lloraba ya por mi madre.

Pero ahora lloraba más recordándola así, enferma, postrada, cuando me quería más y me hacía más cariño y también me daba más bizcochos de bajo de sus almohadones y del cajón del velador. Ahora lloraba más, acercándome a Santiago, donde ya sólo la hallaría muerta, sepulta bajo las mostazas maduras y rumorosas de un pobre cementerio.

Mi madre había fallecido hacía dos años a la sazón. La primera noticia de su muerte recibíla en Lima, donde supe también que papá y mis hermanos habían emprendido viaje a una hacienda lejana de propiedad de un tío nuestro, a efecto de atenuar en lo posible el dolor por tan horrible pérdida. El fundo se hallaba en remontísima región de la montaña, al otro lado del río Marañón. De Santiago pasaría yo hacia allá, devorando inacabables senderos de escarpadas punas y de selvas ardientes y desconocidas.

Mi animal resopló de pronto. Cabillo molido vino en abundancia sobre ligero vientecillo, cegándome casi. Una parva de cebada. Y después perspectivóse Santiago, en su escabrosa meseta, con sus tejados retintos al sol ya horizontal. Y todavía, hacia el lado de oriente, sobre la linde de un promontorio amarillo brasil, se veía el panteón retallado a esa hora por la sexta tintura postmeridiana; ; y yo ya no podía más, y atroz congoja arrecióme sin consuelo.

A la aldea llegué con la noche. Doblé la última esquina, y, al entrar a la calle en que estaba mi casa, alcancé a ver a una persona sentada a solas en el poyo de la puerta. Estaba sola. Muy sola. Tanto, que, ahogando el duelo místico de mi alma, me dio miedo. También sería por la paz casi inerte con que, engomada por la media fuerza de la penumbra, adosábase su silueta al encalado paramento del muro. Particular revuelo de nervios secó mis lagrimales. Avancé. Saltó del poyo mi hermano mayor, Angel, y recibióme desvalido entre sus brazos. Pocos días hacía que había venido de la hacienda por causa de negocios.

Aquella noche, luego de una mesa frugal, hicimos vela hasta el alba. Visité las habitaciones, corredores y cuadras de la casa; y Angel, aún cuando hacía visibles esfuerzos para desviar este afán mío por recorrer el amado y viejo caserón, parecía también gustar de semejante suplicio de quien va por los dominios alucinantes del pasado más mero de la vida.

Por sus pocos días de tránsito en Santiago, Angel habitaba ahora solo en casa, donde, según él, todo yacía tal como quedara a la muerte de mamá. Referíame también como fueron los días de salud que precedieron a la mortal dolencia, y cómo su agonía. ¡Cuantas veces entonces el abrazo fraterno y escarbó nuestras entrañas y removió nuevas gotas de ternura congelada y de lloro!

—¡Ah, esta despensa, donde le pedían pan a mamá, lloriqueando de engaños!— Y abrí una pequeña puerta de sencillos paneles desvencijados.

Como en todas las rústicas construcciones de la sierra peruana, en las que a cada puerta únese casi siempre un poyo, cabe el umbral de la que acababa yo de franquear, hallábase recostado uno, el mismo inmemorial de mi niñez, sin duda, rellenado y enlucido incontables veces. Abierta la humilde portezuela, en él nos sentamos, y allí también pusimos la linterna ojitriste que portábamos. La lumbre de ésta fue a golpear de lleno el rostro de Angel, que extenuábase de momento en momento, conforme transcurría la noche y reverdecíamos más la herida, hasta parecerme a veces casi transparente. Al advertirle así en tal instante, le acaricié y cubrí de ósculos sus barbadas y severas mejillas que volvieron a empaparse de lágrimas.

Una centella, de esas que vienen de lejos, ya sin trueno, en época de verano en la sierra, le vació las entrañas a la noche. Volví restregándome los párpados a Angel. Y ni él ni la linterna, ni el poyo, ni nada 4estaba allí. Tampoco oí ya nada. Sentíme como en una tumba…

Después volvñía ver a mi hermano, la linterna, el poyo. Pero creí notarle ahora a Angel el semblanrte como refrescado, apacible y quizás me equivocaba —diríase restablecido de su aflicción y flaqueza anteriores. Tal vez, repito, esto era un error de visión de mi parte, ya que tal cambio no se puede ni siquiera concebir.

—Me parece verla todavía —continué sollozando— no sabiendo la pobrecita qué hacer para la dádiva y arguyéndome: —¡Ya te cogí, mentiroso; quieres decir que lloras cuando estás riendo a escondidas! ¡Y me besaba a mí más que a todos ustedes, como yo era el último también!

Al término de la velada de dolor, Angel parecióme de nuevo muy quebrantado, y, como antes de la centella, asombrosamente descarnado. Sin duda, pues, había yo sufrido una desviación de la vista, motivada por el golpetazo de luz del meteoro, al encontrar antes en su fisonomía un alivio y una lozanía que, naturalmente, no podía haber ocurrido.

Aún no asomaba la aurora del día siguiente, cuando monté y partí para la hacienda, despidiéndome de Angel que quedaba todavía unos días más, por los asuntos que habían motivado su arribo a Santiago.

Finada la primera jornada del camino, acontecióme algo inaudito. En la posada hallábame reclinado en un poyo descansando, y he aquí que una anciana del bohío, de pronto mirándome asustada, preguntóme lastimera:

—¿Qué le ha pasado, señor, en la cara? ¡Parece que la tiene usted ensangrentada, Dios mío!…

Salté del asiento. Y al espejo advertíme en efecto el rostro encharcado de pequeñas manchas de sangre reseca. Tuve un fuerte escalofrío, y quise correr de mí mismo. ¿Sangre? ¿De dónde? Yo había juntado el rostro al de Angel que lloraba… Pero… No. No ¿De dónde era esa sangre? Comprenderáse el terror y la alarma que anudaron en mi pecho mil presentimientos. Nada es comparable con aquella sacudida de mi corazón. No habrán palabras tampoco para expresarla ahora ni nunca. Y hoy mismo, en el cuarto solitario donde escribo está la sangre añeja aquella y mi cara en ella untada y la vieja del tambo y la jornada y mi hermano que llora y a quien no besó mi madre muerta y…

… Al trazar las líneas anteriores he huido disparado a mi balcón, jadeante y sudando frío. Tal es de espantoso y apabullante el recuerdo de esa escarlata misteriosa…

¡Oh noche de pesadilla en esa inolvidable choza, en que la imagen de mi madre muerta alternó, entre forcejeos de extraños hilos, sin punta, que se rompían luego de sólo ser vistos, con la de Angel, que lloraba rubíes vivos, por siempre jamás!

Seguí ruta. Y por fin, tras una semana de trote por la cordillera y por tierras calientes de montañas, luego de atravesar el Marañón, una mañana entré en parajes de la hacienda. El nublado espacio reverberaba a saltos con lontanos truenos y solanas fugaces.

Desmonté junto al bramadero del portón de la casa que da al camino. Algunos perros ladraron en la calma apacible y triste de la fuliginosa montaña. ¡Después de cuanto tiempo tornaba yo ahora a esa mansión solitaria, enclavada en las quiebras más profundas de las selvas!

Una voz que llamaba y contenía desde adentro a los mastines, entre el alerta gárrulo de las aves domésticas alborotadas pareció ser olfateada extrañamentepor el fatigado y tembloroso solípedo que estornudó repetidas veces, enristró casi horizontalmente las orejas hacia delante, y, encabritándose, probó a quitarme los frenos dela mano en son de escape. La enorme portada estaba cerrada. Diríase que toquéla de manera casi maquinal. Luego aquella misma voz siguió vibrando muros adentro, y llegó un instante en que, al desplegarse, con medroso restallido, las gigantescas hojas del portón, ese timbre bucal vino a pararse en mis propios veintiséis años totales y me dejó de punta a la Eternidad. Las puertas hiciéronse a ambos lados.

¡Meditad brevemente sobre suceso increíble, rompedor de las leyes de la vida y de la muerte, superador de toda posibilidad; palabra de esperanza y de fe entre el absurdo y el infinito, innegable desconexión de lugar y de tiempo; nebulosa que hace llorar de inarmónicas armonías incognosibles!

¡Mi madre apareció a recibirme!

—Hijo mío —exclamó estupefacta—. ¿Tú vivo? ¿Has resucitado? ¿Qué es lo que veo, Señor de los Cielos?

¡Mi madre! ¡Mi madre en alma y cuerpo. Viva! Y con tanta vida, que hoy pienso que sentí ante su presencia entonces, asomar por las ventanillas de mi nariz, de súbito, , dos desolados granizos de decrepitud que luego fueron a caer y pesar en mi corazón hasta curvarme senilmente, como si, a fuerza de un fantástico trueque de destino, acabase mi madre de nacer y yo viniese , en cambio desde tiempos tan viejos, que me daban una emoción paternal respecto de ella.

Sí. Mi madre estaba allí. Vestida de negro unánime. Viva. Ya no muerta. ¿Era posible? No. No era posible. De ninguna manera. No era mi madre esa señora. No podía serlo. Y luego ¿qué había dicho al verme? ¿Me creía, pues, muerto?

—¡Hijo de mi alma! —rompió a llorar mi madre y corrió a estrecharme contra su seno, con ese frenesí y ese llanto de dicha con que siempre me amparó en todas mis llegadas y mis despedidas.

Yo habíame puesto como piedra. La vi echarme sus brazos adorados al cuello, besarme ávidamente y como queriendo devorarme y sollozar sus mimos y sus caricias que ya nunca volverán a llover en mis entrañas. Tomóme luego bruscamente el impasible rostro a dos manos, miróme así, cara a cara, acabándome de preguntas. Yo, después de algunos segundos, me puse también a llorar, pero sin cambiar de expresión ni de actitud: mis lágrimas parecían agua pura que vertían dos pupilas de estatua.

Por fin enfoqué todas las dispersadas luces de mi espíritu. Retiréme algunos pasos atrás. E hice entonces comparecer ¡oh, Dios mío! a esa maternidad a la que no quería rtecibir mi corazón y la desconocía y le tenía miedo; las hice comparecer ante no sé qué cuando sacratísimo, desconocido para mí hasta ese momento, y di un grito mudo y de dos filos en toda su presencia, con el mismo compás del martillo que se acerca y aleja del yunque, con que lanza el hijo su primer quejido, al ser arrancado del vientre de la madre, y con el que parece indicarle que ahí va vivo por el mundo y darle al mismo tiempo, una guía y una señal para reconocerse entrambos por los siglos de los siglos. Y gemí fuera de mí mismo:

—¡Nunca! ¡Nunca! Mi madre murió hace tiempo. No puede ser…

Ella incorporóse espantada ante mis palabras y como dudando de si yo era yo. Volvió a estrecharme entre sus brazos, y ambos seguimos llorando llanto que jamás lloró ni llorará ser vivo alguno.

—Sí— le repetía. — Mi madre murió ya. Mi hermano Angel también lo sabe.

Y aquí las manchas de sangre que advirtiera en mi rostro, pasaron por mi mente como signos de otro mundo.

—¡Pero hijo de mi corazón! —susurraba casi sin fuerza ella. — ¿Tú eres mi hijo muerto y al que yo misma vi en su ataúd? Sí. ¡Eres tú mismo! ¡Creo en Dios! ¡Ven a mis brazos! Pero ¿qué?… ¿No ves que soy tu madre? ¡Mírame! ¡Mírame! ¡Pálpame, hijo mío! ¿Acaso no lo crees?

Contempléla otra vez. Palpé su adorable cabecita encanecida. Y nada. Yo no creía nada.

—Sí, te veo —le respondí— te palpo. Pero no creo. No puede suceder tanto imposible.

¡Y me reí con todas mis fuerzas!