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domingo, 25 de agosto de 2013

RETRATO VARIOPINTO SOBRE MARIO VARGAS LLOSA



Por: Miguel Gonzales Corrales.

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      INTRODUCCIÓN
A lo largo de varias décadas, desde que Mario Vargas Llosa, publicó su novela “La ciudad y los perros” (1963), se comenzó a estudiar su obra, desde críticos pioneros como el chileno Luis Harr, Anderson Imbert y José Miguel Oviedo, hasta estudiosos de su obra, hoy en día. De la obra del peruano se ha hecho crítica literaria, ensayos, misceláneas, homenajes, conversatorios, interpretaciones e incluso se hizo una novela, sobre parte de su vida, titulada el “El cadete Vargas Llosa”, sobre su estancia en el colegio Militar Leoncio Prado, escrita por Sergio Vilelea. El autor de “La casa verde”, ha sido muy criticado, admirado y repudiado en todas partes del Perú y Latinoamérica, por su idiosincrasia. Sin embargo, entre sus tantas conferencias, publicaciones en diario El país de España y Honoris Causa del que ha sido protagonista, hace poco leí un libro que homenajeaba al escritor arequipeño, con un toque personal e íntimo, no sólo para mí, sino (pienso) para todo ciudadano arequipeño. Este libro se titula “Arequipa y el escribidor, Homenaje a Mario Vargas Llosa”, cuya edición estuvo a cargo del recompilador  Carlos Rivera. Es un  libro donde se agrupan varios textos, que en conjunto, muestran impresiones, cariño, anécdotas y crítica literaria sobre nuestro Premio Nobel.

2.    DOCUMENTOS PERDURABLES
“Arequipa y el escribidor” está escrito por una serie de personas vinculadas a la cultura arequipeña. Este libro  está dividido en Ensayos (uno de los cuales me parece superfluo, al menos en el contenido de lo que muestra este libro, al que me referiré más adelante), semblanzas, entrevistas, un cuento y una conferencia.
En el caso de los Ensayos, aparecen tres, de los cuales sólo me referiré a los dos primeros, de Arturo Caballero y Henry Rivas. Ambos ensayos me parecen una buena tentativa, perspicaz e interesante, para llegar al meollo de las ideas vargallosianas, para desentrañar su pensamiento literarios, narrativo y político, en algunas de sus más afamadas novelas. Pienso que en el ensayo de Caballero, se abusa de las citas y opiniones de otros autores, para explicar algo sobre la literatura de Mario; hubiera preferido que sean más suyos sus comentarios respecto a lo que piensa él, ya que las citas de otros autores serían para un trabajo más grande. No obstante, el planteamiento político  que aborda es más ingenioso, porque llega a conclusiones más accesibles entre novela y política. En el caso del texto de Rivas, se aprecia más la crítica y comentarito sobre el poder, el abuso contra débiles quienes son sometidos, como metáforas, en las novelas “La ciudad y los perros”, “Conversación en La Catedral” y “Paraíso en la otra esquina”. Cuando se refiere a estos libros, explica, con algo de detalle, el abuso notorio del poder en los personajes principales y las circunstancias de sus vidas que les rodean, de cada novela ya citada.
En las semblanzas, se percibe un ambiente emotivo, íntimo y personal de cada uno de sus autores, que quien las lea, siente, una nostalgia y experiencia, recordando cuando Vargas Llosa estuvo por Arequipa y la muchedumbre que lo acompañaba por donde iba, para poder tocarlo, que firmara una de sus novelas o al menos, tomarse una foto con él. En mi caso, me hizo recordar, momentos, casi olvidados, cuando el Nobel estuvo por Arequipa, y yo me dedicaba con mucho ahínco a la literatura, sabiendo que tenía cerca a Mario. Me atrevería a decir, que estas semblanzas, más que remembranzas sentimentales, son vivencias, que seguramente, lo apreciarán los jóvenes de hoy,  para que sepan lo importante que es conocer a un escritor reconocido en el mundo y el aprecio que la gente le tiene, al margen de la critica y los conflictos políticos que siempre le rodean.
Las dos entrevistas que tiene el libro del que me ocupo, hechas por Juan Carlos Soto Díaz y José Carlos Mestas, son una continuación de lo que en otras iguales, se hace respecto a Mario. Como todas las que da, aborda temas conocidos de sus obras literarias, de política, como ya he leído en otros lados y éstas no son las excepciones. Quizá sean más interesantes para quien recién empieza a conocer a Vargas Llosa, y quiera saber algún dato de cuando nuestro escritor estuvo en Arequipa.
El Cuento, escrito por Cesar A. Álvarez Téllez, es breve, que nos induce a pensar lo que Vargas Llosa, ausente en todo momento, provoca a un personaje que lo admira y que busca una información para una tesis. Esto, ligado a la realidad, como un ejemplo, no creo que haya mucha diferencia, porque muchos jóvenes que ven a Mario lo sienten lejano, como el personaje de este relato. Una historia de ansiedad y misterio, que conlleva a un final incierto, cuando el protagonista no consigue su propósito, y le dice al taxista, que lo espera afuera, que lo lleve a la mierda. Por lo tanto, el discurso literario de este cuento, es una alusión persuasiva y desenfrenada, de anhelo, de llegar a un escritor famoso (Vargas Llosa, se colige en la historia). El narrador, en primera persona, quiere tener un vínculo con el escritor que  se da a través de una secretaria, que hace lo posible por ayudar al narrador, quien aspira a lo imposible.
En cuanto al Discurso de Orden, es dado por el conocido historiador arequipeño, Eusebio Quiroz Paz Soldán. Este texto, sólo es una opinión personal, que recuerda lo que todos conocemos de Vargas Llosa. Es un homenaje a su llegada a Arequipa. Lo rescatable  de esto, es que Paz Soldán reconoce en el Nobel, con elogio, su constancia en la literatura, su disciplina y su integridad como buena persona, mereciendo su reconocimiento internacional, sobre todo, para Arequipa.

3.    TEXTO DISCONFORME
Cuando leí “Arequipa y el escribidor”, todos los escritos me parecieron interesantes, apasionantes y hasta oníricos. No obstante, hubo un texto que me causó inconformidad,  hasta superfluo, el cual repudio, incluso por el contenido que encierra. Este seudoensayo es de un tal Juan Carlos Valdivia Cano, según el título, es un discursos amistoso, claro que esta expresión es un eufemismo, porque de amistosos no tiene nada, según su intención, ni siquiera en la elocución de su sintaxis. Este señor, que es abogado, vilipendia a Willard Díaz, cuando éste, anteriormente según explica Valdivia, mencionó en un ensayo, que la literatura no se puede aplicar en procesos judiciales y legales porque no hay comparación en que un abogado pueda criticar una obra literaria como un especialista en literatura. Sin embrago, este señor Valdivia, termina preguntándose si un lector común, así sea un abogado, no tiene la capacidad de criticar una obra literaria y que los lectores deberías ser especialistas en Literatura, además de que las obras que hablen de juicios no son propios de los abogados. Ante este juicio, que engloba todo el contenido de ese ensayo, yo, como especialista en literatura, no puedo creer que una tesis tan absurda como esa, sea motivo de comentario y critica, porque yo no tocaría elementos de Derecho, sino sé de ellos, sin embargo, lo que sí puedo abordar son aspectos básicos para escribir en una novela, por ejemplo. Pero este señor, Valdivia, con cierta arrogancia, parece que olvida que  en la literatura, como ciencia, hay elementos para analizar una obra, no solamente con una simple lectura, como crítica literaria, análisis estructural en un a obra, análisis de textos, interpretaciones semántica, e históricas en la literatura, en fin. Estoy seguro que en estos temas de análisis hay elementos que ese señor Valdivia Cano ignora. Además, hay dos razones  adicionales, que fundamentan lo que digo:
A.    Willard Díaz, conocedor de la literatura, está en todo su derecho de opinar, criticar, estructuralizar un texto porque lo sabe. Cualquiera que sea su posición sobre temas de análisis literarios, como especialista, es valedero. Aunque no sea un buen narrador, ya que sus cuentos son simples y de temas banales, opuesto, a su conocimiento de la literatura.
B.    El señor Juan Carlos Valdivia Cano, es abogado, de acuerdo, pero jamás podrá analizar una obra literaria para un estudio determinado y no me va a decir que estará al nivel de un especialista en literatura, de su faceta de simple lector, como muchas personas. Así que no puede jactarse que puede saber de literatura, porque lo que sabe es Derecho y no se diga más. Ya que si pretende comparar a un simple lector igual que a un especialista, es un inocente, que es guiado por su necedad y estupidez. Como dice el refrán: “Zapatero a su zapato” (si entiende este señor Valdivia Cano, bien, sino…)
Por ende, no hay más que decir.

4.    CONCLUSIONES
“Arequipa y el escribidor, Homenaje a Mario Vargas Llosa”, esencialmente, es un libro valioso que aporta ideas, testimonios y entrevistas, que muestra la admiración por un paisano nuestro, como literato genuino- que estoy seguro- muchas personas comparten, y qué mejor, que un Premio Nobel de Literatura, sea arequipeño, para el Perú y el mundo. Además, en lo personal, me alegra que de los cuatro escritores que alguna vez pertenecieron al Boom de la literatura latinoamericana, en la década de 1960: Julio Cortázar, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, los dos últimos hayan obtenido el Nobel, de quienes admiro mucho su trabajo literario.






viernes, 18 de enero de 2013

ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LA NARRATIVA: EL CUENTO HISPANOAMERICANO


Por: Miguel Gonzales Corrales.


ollantayaqp@hotmail.com



1. ANTECEDENTES

Sería muy extenso detallar la evolución de la narrativa hispanoamericana, hasta nuestros días. Para esto, tendríamos que remontarnos a estudiar la idiosincrasia de las grandes civilizaciones americanas, precolombinas, hasta la legada de los conquistadores españoles y sus crónicas. Pero la literatura propiamente americana surge con la independencia y la aparición de la República, en varios países del nuevo mundo. Por ello la literatura (en especial la narrativa) sólo podía ser de carácter político.

Sin embargo, la mejor literatura por convicción política, social y cultural, surge a raíz de la independencia de los diferentes pueblos hispanos. Los mismos hombres que hacían la patria, hacían literatura. En estas circunstancias, surge un Andrés Bello que junto al ecuatoriano José Joaquín Olmedo con su poema de 1825: “A la victoria de Junín”, además del cubano José María de Heredia, cuyas poesías se publicaron en Nueva York a partir también de 1825, inauguran lo que se podría llamar la verdadera literatura hispanoamericana. Posterior a esto, recién aparecería el Romanticismo, que llegó a cargo del argentino Estevan Echevarría con su poema largo “Elvira o la novia del Plata”. En estos parámetros, poco después surge la novela sentimental con el colombiano Jorge Isaacs. Así, la lista sería muy larga de enumerar porque tendríamos que pasar por la novela Histórica, la Épica, la Política, la literatura gauchesca y en especial, la literatura mexicana. Luego aparecería el Modernismo con el nicaragüense Félix Rubén García Sarmiento (Rubén Darío) quien en 1888, con su libro “Azul”, inaugura esta corriente literaria. A éste, no haya que olvidar a figuras trascendentales como a los mexicanos Salvador Díaz Mirón y Manuel Gutiérrez Nájera; los cubanos José Martí y Julián del Casal y el Colombiano José asunción Silva, a lado del peruano José Santos Chocano. Luego aparecería, como un ícono desbordante, el uruguayo José Enrique Rodó con su libro “Ariel” de 1900, en el que desarrollo el ensayo narrativo. En esta misma líneas también se encuentran el mexicano Enrique González Martínez y el argentino Manuel Ugarte. Pero quien sobresalió mucho más fue Rodó por su filosofía moralista, incluso muchos de su sus admiradores y seguidores decidieron hacerse llamar “Arielistas”.

Con estas generalidades de la literatura hispanoamericana del siglo XIX, se tiene una visión de lo que se pretendía y los autores que más destrocaron. Cuando llega el siglo XX, el cuento hispanoamericano, no tuvo gran evolución. Algunos autores se ven envueltos por corrientes vanguardistas de un modo muy vago. Pero si se quiere encontrar autores que empieza a desarrollar el cuento con su especial dote literario, tenemos que citar al guatemalteco Javier Arévalo Martínez (1884-1975) y al uruguayo Horacio Quiroga (1878-1937).

En general, la narrativa hispanoamericana tiene una doble intencionalidad: El Vanguardismo y Realismo, que surge a raíz de los cambios sociales, las nuevas tendencias filosóficas y científicas anteriores a la Primera Guerra Mundial, formas que expresaron lo subjetivo, lo absurdo y expresiones que figuran en el Cubismo, el Dadaísmo, el Surrealismo y el Ultraísmo. Aquí, la narrativa, en especial el cuento, expresan una intuición poética de la realidad, no sólo a través del estilo, sino también a través de la estructura del relato, con unos personajes que se distancian en una individualidad concreta que revelan símbolos. Algunos de los escritores que manifiestan esta forma, son: el salvadoreño Salvador Salazar Arrué, quien reúne sus “Cuentos de Barro” (1933). En México, aparecen, Bernardo Ortiz de Montellano, con sus cuentos de inspiración onírica, titulados “El nacimiento de Venus”. A parte, cabe mencionar a tres escritores trascendentales, también mexicanos: José Martínez Sotomayor, Efrén Hernández y Agustín Yáñez, este último vinculado más a la novela. De estos tres escritores, quien tiene mayor trabajo en el cuento es Efrén Hernández porque en su antología “Cuentos” de 1941, la anécdota se subordina a los demás elementos textuales porque se desplazan hacia la periferia de las ciudades y lo estilístico es el verdadero organizador del relato. De Hernández, tienen influencia los dos cuentistas más originales de la siguiente generación: los mexicanos Juan Rulfo y Juan José Arreola. Otra figura importante en la elaboración del cuento es el uruguayo Filisberto Hernández, cuyo primer libro data de 1925 titulado “Fulano de tal” y una edición póstuma de sus obras completas que se inició en 1966 al que se tituló “Las hortensias y otros relatos”. De esta etapa, también aparecen escritores como: el panameño Bernardo Domínguez Alba, autor de “Todo un conflicto de sangre” (1946), “La boina roja” y “Cinco cuentos” (1954); el cubano Enrique Labrador Ruíz con el conjunto de relatos “Cuentos Gaseiformes”.

En el caso del Realismo, tenemos como los mejores escritores, por sus retratos de la sociedad a la que pertenecieron, al bonaerense Manuel Rojas, cuya trayectoria literaria la realizó en Chile, con libros de cuentos como “Hombres del sur” (1926) y “El delincuente”. En México aparece la figura de Francisco Rojas González, cuyo primer libro de relatos apareció en 1931 titulado “Y otros cuentos”. El dominicano Juan Bosch autor de “Camino real” (1933), “Indios” (1935), “Ocho cuentos” (1947) y “Más cuentos escritos en el desierto” (1964). El peruano José Diez Canseco, autor de algunos cuentos como “Jijuna”, “Gaina” y “El velorio”. El uruguayo Enrique Amorín escribió los siguientes libros de cuentos: “Horizontes y bocacalles”, “Historias de amor”. En cambio, a quienes podríamos llamar hijos de la revolución mexicana, son Juan Rulfo y José Revueltas, junto a ellos, aparece Rafael Muñoz, cuyas pobras sobresalen por su afán revolucionario, típico del México de esa época, en libros como: “El feroz Cabecilla” (1929) y “El hombre malo” (1930), sobre todo, su cuento “Un disparo al vacío”.

Unan variante del Realismo, es la corriente del Indigenismo, cuyo máximo representante es el peruano José María Arguedas porque los personajes que describe en su obra son auténticos. Además, de ser novelista, muestra cuentos de carácter sensible, respecto a los indios, tales como: “Agua” (1935), el cuento largo “Diamantes y pedernales” o los que pertenecen a “Amor mundo y todos los cuentos” (1967) y los magistrales relatos “El sueño del pongo” y “La agonía del Rasu Ñiti”. En México, Ramón Rubín presenta “Cuentos del medio rural mexicano” (1942) y “Cuentos de indios” (1954). En Guatemala aparece Mario Monteforte con libros como “Cuentos de tierras de indios” (1949). En Cuba aparece Lidya con “Cuentos negros de Cuba” (1940). Finalmente, se llega hasta a Venezuela con Guillermo Meneses autor de “Tres cuentos venezolanos” (1938) y “La mano junto al muro” (1951).

Y aparte, como referencia, de la línea temática del realismo, le dan un fuerte impulso al cuento, con mayor expresividad literaria y recursos socio intelectuales, los argentinos Leónidas Peralta con libros como “Cuentos realistas” 1925), “La vida” (1933); Roberto Mariani cuyos libros son “Cuentos de oficina” (1925), “El amor agresivo” (1926), “En la penumbra” (1932); y Roberto Arlt que dejó gran impresión en sus libros cuentos como “El jorobadito” (1933) y “Aguas fuertes porteñas”.



2. CARÁCTER DE LA NARRATIVA HISPANOAMERICANA CONTEMPORÁNEA

Indudablemente, el carácter en la narrativa hispanoamericana, siempre fue de innovación, ya que siempre se teorizó sobre las formas, estructuras y composición de un relato para encontrar la perfección artística. Esta teorización del relato, se fundó bajo la base de tres personalidades literarias, las sobresalientes, de la primera mitad del siglo XX, quienes fueron Alfonso Reyes, Jorge Luis Borges y Alejo Carpentier. Éstos marcaron el hito de la literatura contemporánea en Hispanoamérica, de una forma comprometida con su sociedad, su realidad y su política, que en lo posterior fueron temas que de desarrollaron en la literatura del Nuevo Mundo, sea cual fuera la época que se escribiera una novela o cuento. Desde Andrés Bello, hasta, por ejemplo, Jaime Bayly, la realidad es cruda y para poder subsistir en ella, en cualquier ciudad de Hispanoamérica que es toda Hispanoamérica, hay sacrificio, muy diferente a una realidad europea, y quien mejor que nuestros narradores para decirlo, a través de sus obras.

Sin lugar a duda, lo que ha marcado el auge de la literatura hispanoamericana, a parte de la temática que han explotado, es el factor del “Boom” latinoamericano que cobró una importancia intercontinental, es decir, aparecieron obras que muchos lectores, en todo el mundo, comenzaron a apreciar, lo que García Márquez alguna vez dijo, se trataba de un Boom de lectores, cuando conversó con Vargas Llosa en la Universidad Nacional de Ingeniería de Lima en 1967. Escritores como Alejo Carpentier, Juan Rulfo, Agustín Yáñez, Juan Carlos Onetti, Jorge Luis Borges, Augusto Roa Bastos, José Lezama Lima, José Donoso, entre otros, se vieron beneficiados por la aparición de este Boom (conformado por cuatro, escritores según, la critica: García Márquez, Cortázar, Fuentes, Vargas Llosa) que alimentó la gran creación que ya se venía escribiendo desde 1935. Todos estos escritores hispanoamericanos encontraron la manera de escribir de un modo muy diferente a lo que se venía escribiendo porque se empezó un proceso de transformación y renovación de técnicas literarias y recursos narrativos que se ajustaban a la nueva temática, hasta terminar en el fenómeno conocido como “La nueva novela” que quiere decir una gran madurez alcanzada por lo narradores latinoamericanos del siglo XX.

Y no sólo escritores pertenecientes a este Boom y La nueva novela de la literatura hispanoamericana, hubieron que escribieron contra ideas dictatoriales y con técnicas literarias que revolucionaron la literatura, sino que después de ellos, aparecieron más narradores de igual valía que los anteriores, en lo que el crítico Donald W. Shaw llamó el “Boom junior”, en los que se encontraban autores como el cubano Severo Sarduy, los argentinos Manuel Puig, Thomás Eloy Martínez, Manuel Mujica Laínez, los peruanos Alfredo Bryce Echenique, Manuel Scorza, Alonso Cueto, Miguel Gutiérrez, el uruguayo Jorge Galeano, el chileno Jorge Edwards, los mexicanos Fernando del Paso, Salvador Eliozondo y Gustavo Saínz, los venezolanos Salvador Garmendia y Adriano Gonzales León, entre los más destacados, que hacen que nuestra literatura se conocida en otros continentes.

No cabe duda, que el proceso de evolución en la literatura hispanoamericana seguirá mejorando aún más, tratando nuevos temas que la crítica enfocara con mayor interés, sin importar, quizá el academicismo que se ve en una obra, como alguna vez lo demostró Cortázar con “Rayuela”. La literatura es un arte y cono tal, en este caso la hispanoamericana, seguirá reflejando nuestras sociedades que se parecen. Como alguna vez lo dijo Carpentier, está en nuestros artistas poder lograr unificar nuestras letras.



3. REPRESENTANTES Y UBICACIÓN EN EL PROCESO NARRATIVO CONTEMPORÁNEO. UN ESCRITOR IMPORTAMNTE: JUAN JOSÉ ARREOLA

Al finalizar la primera parte, me había detenido en Roberto Arlt. En consecuencia, diré que entre 1944 y 1954 aparecieron las mejores obras de cuentos escritos, en lo que se refiere a innovación, que serviría de influencia para escritores posteriores. A partir de 1944 apareció “Ficciones”, de Jorge Luis Borges (argentina); “Dios en la tierra” (1944), de José Revueltas (México), “Varia Invención” (1949), de Juan José Arreola (México); “Bestiario” (1951) Julio Cortázar (Argentina); “El llano en llamas” (1953), de Juan Rulfo (México). Así, los polos norte y sur recorrieron una honda cuentística que involucró a toda América.

ARREOLA, en la mayor parte de su narrativa, muestra una flexibilidad y variedad, en todas las formas del cuento (excepto por la única novela que escribió: “La feria”). El estilo que muestra en su narraciones breves es de una cosmovisión amplia y la nota intelectual que lo singulariza, en relación a otros escritores de cuentos, porque realiza una transgresión del género. Diversos niveles de configuración como consecuencia de una serie de escalonamientos a través de hipérboles que miran lo superficial, como la alusión a los ferrocarriles. Sus cuentos tienen ese inesperado final de sorpresa o final abierto. Sin embrago, estas fórmulas que empela Arreola, son sutiles porque apela a la excesiva brevedad, a la inexistencia de elementos no reales, a la repetición obsesiva en el contenido del discurso literario. Este aspecto sutil del que hace alusión Arreola, es de menor o mayor grado porque lo que busca es un equilibrio entre narración y lector. Además de algunas notas y frases metaforizadas en las que predomina la sátira.

Sorprende, en sus cuentos, la riqueza de lecturas, que apoyan a que sus textos narrativos sean muy breves, hasta llegar a escribir apólogos, fragmentos de diarios, parábolas, epigramas, fábula, estampa, comentarios humorísticos que a veces van alejados de la literatura, más cercanos a la mas media. Que se une a una reflexión textual. Esto es un planteamiento de juegos que lo realiza en complicidad con el lector.

La clave de la propia obra del autor, está en la cláusula que él mismo dice: “Toda belleza es formal”. Es así, que la obra de este autor mexicano, se apoya en un escaso repertorio de figuras literarias rescatadas de la monotonía cotidiana, en lugar de la originalidad del léxico. El lenguaje anticonvencional y sustantivos de transmitir ágilmente una idea o un cosmos porque la selección y el engranaje resultan perfectos. Por lo que, la escritura resulta artesanal, alquímica, lanzada hacia lo fantástico, para mostrar una inquietud por lo real, por lo concreto.

En cuanto al aspecto temático, Arreola afirma que los temas de sus cuentos son la soledad, la convivencia, la imposibilidad del amor, ya que toda alma está destinada al aislamiento. La relación entre hombre y mujer está destinada al combate, la ambigüedad y la frustración. No sólo en esto se encasilla, sino que también adopta temas estéticos y filosóficos tratados de un modo elocuente y suave, como los que se refiere al drama del ser individual, la soledad, la nada, temas que tienen como fundamento las ideas de Sartre, Kierkegard. Heidegger. La brillante capacidad de síntesis, le permiten tener una intensidad en sus cuentos, valiéndole el mérito de ser uno de los cuentistas más importantes de Hispanoamérica.



4. CONCLUSIÓN

Por ende, la narrativa Hispanoamericana, siempre dará qué hablar en sus diferente géneros literarios, sobre todo, en poesía y narrativa. Es seguro, que hoy, pasada la primera década del siglo XXI, están apareciendo escritores que paulatinamente renuevan nuestras letras, mucho más allá de los que hoy, que son ancianos, han dejado. Por lo que tengo una gran fe en los narradores que dará Hispanoamérica. Así tengo noticia de muchos jóvenes que están produciendo buenas obras, promovidos por editoriales intercontinentales como son Alfaguara y Planeta (españolas).

Así también, aquí, en mi natal Arequipa, están sobresaliendo escritores muy interesantes, aunque de un modo regional, pero se ve el avance literario. Sólo me cabe esperar qué obras literarias hispanoamericanas desbordaran, con su conocimiento, el mundo.

lunes, 24 de diciembre de 2012

LA CIENCIA FICCIÓN, UN TIPO DE NARRACIÓN EN LA LITERATURA



Por: Miguel Gonzales Corrales.


ollantayaqp@hotmail.com



Hace poco leí un editorial de una revisita-libro de publicación española que publica narraciones de Ciencia ficción en el que decía que un lector le escribió diciendo que uno de sus cuentos no era de Ciencia Ficción, por lo que, la editorial le respondía, haciendo un recorrido rápido por ciertas formas de obras literarias, que al final quien decidía si era es o no texto de Ciencia Ficción eran los lectores porque este tipo de literatura no estaba bien definida. Pues yo pienso que está equivocado porque me pregunto ¿todos los lectores son conocedores o especialistas en literatura?, sólo la mayoría son aficionados a leer o mantienen un buen hábito de lectura. Entonces, explicaré el por qué pienso que quien escribió esa editorial está equivocado.

En realidad, la Ciencia Ficción no es lo que muchos confunden con narraciones de hechos épicos y grandes hazaña como en “La Odisea”, “Ilíada”, “Las mil y una noches”, en fin. En cambio, los primeros atisbos reales de la Ciencia Ficción aparecieron el en siglo XVII con escritores como Voltaire o Ronsand. El primero escribió algunos cuentos con características deciencia ficción en cuentos como “Micromegas”, un gigante que viajaba por mundos hasta llegar a la tierra. En el caso de Ronsad, redacto un Cyrano de Bergerac que imaginaba ir a la luna con una especie de planeador o algo así. Posteriormente, en el siglo XIX aparecieron escritores como Julio Verne y H. G. Wells, que en su literatura pusieron a personajes ficticios en contacto elementos científicos, sea especiesde naves o aparatosfuturistas. Así Verne, creó obras como “De la tierra a la luna”, “Alrededor de la luna”, “20, 000 leguas de viaje submarino”, que aparte de ser novelas de aventuras, en la ficción había aparatos que se creaban, según la época como el proyectil gigante que fue a la luna o el submarino poderoso del Nautilus. Ni que hablar en el caso de Wells, que en sus novelas planteaba a la sociedad de la época con avances científicos nunca imaginados, a través de máquinas y naves, como se leen en “La guerra de los mundos”, “La máquina del tiempo”, “El hombre invisible”, “Los primeros hombres en la luna”, entre otras.

Ya en el siglo XX, aparecieron más escritores de este tipo de literatura que se aventuraron a escribir sobre el fin del mundo, viajes en el espacio, la conquista de Marte, un mundo en lo que los robots conviven con el hombre, etc. Escritores como Arthur C. Clark, Domingo Santos, Pierre Boulle, Hugo Gernsback, RayBradbury, Paul Anderson, Karl Sagan, Frederic Brown, AldousHuxley, Gorge Orwell, C. S. Lewis, TaylerCadwell, Robert J. Sawyery claro, el más asiduo de todos, Isaac Asimov quien convirtió este tipo de novela en toda una teoría. Por supuesto, que para esto, se basó en temas de tecnología, como lo plantea y comenta en su ensayo “Futurismo” donde establece diferencias espaciales con el tiempo antiguo como la astrología hasta la tecnología de hoy, que es una mezcla de ficción y realidad.

Entonces partimos de la siguiente premisa: La novela de Anticipación como era llamada antes y Ciencia Ficción catalogada después por Hugo Gernsback a partir de 1929, es una narración en la que se encuentran elementos de ficción como en toda obra literaria, pero la diferencia es que siempre encontramos elementos de ciencia, tecnología que quizá no hay en la época, o también esa CIENCIA puede darse en el pasado o el futuro. Ahora, hay que aclarar que la Ciencia Ficción jamás va a estar ligada a la narración Fantástica porque aquí la relación con la ciencia tecnológica está muy lejos de relacionarse. La narración Fantástica es más ligada a elementos paranormales, seres metamorfoseados, elementos metafísicos, arraigados a la creencia popular que son más terrenales. Así que, la Ciencia Ficción y la narración Fantástica no tienen nada de similitud, en lo más mínimo.

De este modo queda definida la diferencia entre Ciencia Ficción y Fantasía, ante los otros tipos de narraciones que pertenecen al género literario de la Narración, porque si hay otros tipos de novelas o cuentos psicológicos, históricos, góticos, de aventuras, policiales, realistas, naturalistas, de compromiso social, simbolistas (no son corrientes literarias), la Ciencia Ficción y la Fantástica mantienes sus respectivas características artísticas por su formas de relato, por la definición de su estructura o por su discurso literario, muy aparte de las técnicas literarias que el autor desee empelar. Por todo lo expuesto, como dije al inicio, hay gran diferencia entre estos dos tipos de narraciones literarias y no se puede pretender decir que lo lectores serán quienes definirán que obras pertenecen a uno u otro tipo en el género narrativo porque ellos no son especialistas en literatura, sólo disfrutan del gran placer que es leer un buen libro.

sábado, 25 de agosto de 2012

EL NEOBARROCO AMERICANO




Por: Miguel Gonzales Corrales.


Mientras España tuvo su Siglo de Oro que empezó con el Renacimiento y finalizó con el Barroco a mediados del siglo XVII, que fue el de mayor esplendor en las letras hispanas, tuvieron que pasar tres siglos más para que esta expresión literaria, la barroca, fuera recogida otra vez en el Nuevo Mundo. Aquí en América el barroco como tal por su enrevesado lenguaje literario y para lectores medianamente cultos, fue iniciado por uno de los mejores escritores latinoamericanos: el cubano Alejo Carpentier. A éste, le siguieron otros literatos de raigambre intelectual como José Lezama Lima, Miguel Ángel Asturias Severo Sarduy, Guillermo Cabrera Infante y Gabriel García Márquez; en la poesía aparecieron las figuras de Pablo Neruda, César Vallejo y Vicente Huidobro.
Severo Sarduy es quien ha precisado mejor el contenido de la palabra Neobarroco al decir: “Neobarroco: reflejo necesariamente pulverizado de un saber que sabe ya no está apaciblemente cerrado sobre sí mismo. Arte del destronamiento y la discusión”. Sin embrago, los máximos representantes de este neobarroco americano son los cubanos Alejo Carpentier y José Lezama Lima porque en sus obras hay aportes difíciles de captar si el lector no está atento y poseen temas muy cultos. Al respecto, José Lezama Lima afirma sobre el neobarroco: “No es un estilo degenerescente, sino plenario, que en España y la América Española representan adquisiciones de lenguaje, tal vez únicas en el mundo”. Quien ha seguido con detenimiento las obras de estos dos narradores, entiende que el más barroco de ellos es Carpentier, así se ve cuando uno lee “El siglo de las luces”, “Los pasos perdidos”, “El recurso del método”, incluyendo los contenidos que se dan en “El reino de este mundo”, donde Carpentier aplica su teoría de lo Real Maravilloso.
El mismo Lezama Lima, autor de su monumental “Paradiso”, reconoce que José Martí es el eslabón fundamental en la forja de esta expresión americana. Si el neobarroquismo es de expresión de frases desbordantes, continuas digresiones, abundantes citas, erotizantes alucinaciones llenas de hipérbaton e hipérboles, que van muy unidas, como por ejemplo en “Paradiso” del mismo Lezama Lima. Asturias, con “El señor presidente”, hace gala de esos atributos literarios, agregándole elementos sórdidos y siniestros. Cabrera Infante, con “Tres tristes tigres”, combina la nativa urbe con elementos imprescindibles de la cultura cubana. García Márquez, en “Cien años de soledad”, aparece una transformación mágica y mítica de la realidad concreta donde vivió que le da forma en la escritura densa y desbordante de fantasía, propia de lo real maravilloso, que antes propusiera Alejo Carpentier y que con el escritor colombiano llega a su más alta expresión (1). Severo Sarduy, en su novela “Cobra”, alcanza su nivel más alto de estilo barroco con una escritura drástica y densa en la historia que se narra, llena de citas y paragramas. En el caso de la poesía, mencionamos a Pablo Neruda con “Confieso que he vivido” y “Canto General”; César Vallejo con “Los heraldos negros” y “Trilce”; en el caso de Vicente Huidobro, su poemario “Altazor”.
Por lo tanto, el barroco, también es americano, como lo dijera Lezama Lima: “El primer americano que va surgiendo dominador de sus caudales es nuestro señor Barroco”. Así como Carpentier pretendía ir en busca de lo autóctono, de lo profundamente americano (2).
 NOTAS
1.    En mi trabajo literario “García Márquez: La intromisión de la fantasía en la realidad de Cien años de soledad”, pretendo dar un análisis muy profundo de los elementos real maravillosos, así como las ideas de las que están propuesta en “Cien años de soledad”.
2.    Carpentier plasmó todo su ideal autóctono de americano en un largo ensayo llamado “Problemática del tiempo y del idioma en la moderna novela latinoamericana”, (publicado en la revista de crítica literaria en mayo de 1975) en la que plantea, entre otros temas, su función y descubrimiento de temas que están oculto en lo profundo del continente de América e invoca, al final, sólo a encontrarlos, porque pueden servir como manantial de literatura.


sábado, 23 de junio de 2012

EL CARÁCTER ORAL EN EL LIBRO LA ESPOSA DEL REY DE LAS CURVAS DE ALFREDO BRYCE ECHENIQUE




"Sucedía por aquellos años que, al igual que todos los niños, yo necesitaba un héroe que emular, que admirar, que querer, e incluso que adorar e idolatrar. Pero mi padre, tímido entre los tímidos, rígido entre los rígidos, y muy callado entre los mudos, incluso, era cualquier cosa menos un hombre idolatrable. Lo respetaba todo, tanto y tanto, mi papá, que, me consta, les juro que me consta a mí, su eterno y aburridísimo copiloto en un viejo Pontiac siempre impecable, azul marino y lento, que, por temor a pasarse el siguiente semáforo, mi padre era capaz de detenerse incluso en el anterior. Y las únicas curvas que daba bien eran aquellas destinadas a evitar un bache de la avenida Salaverry, tanto de ida como de vuelta de su oficina en el Centro de Lima".






Alfredo Bryce
La esposa del Rey de las Curvas

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 Por Henry Rivas Sucari



El último libro de Bryce, La esposa del Rey de las Curvas, es la invitación a un acto narratario oral con caracteres nostálgicos, compartido a su vez de una ironía a veces triste, a veces hiriente, y que demuestra que el autor de El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz, continúa el estilo que le ha identificado en sus más de treinta años de carrera literaria.




Arnaldo Alvarado "El Rey de las Curvas" (1901-1988), izq, fue un as del automovilismo desde el año 33 hasta el 75, inmortalizando su robusto Ford, el "Ladrillo Rojo". Como homenaje, la última etapa de los Caminos del Inca, Arequipa-Lima, lleva el nombre de Alvarado





El cuento que da nombre al libro La esposa del Rey de las Curvas recurre a una temática bastante tratada en intertexto de la obra bryceana.. Es decir, en entrevistas y otros libros, como lo son sus memorias Permiso para vivir, Bryce, a la manera de anécdota, narra el inicio de su lenguaje oral y sus dotes como narrador infantil. La anécdota da como resultado, en parte, un material valido del que construye sus relatos, una fuente para manejar las historias como un sistema de ajedrez, pero siempre por distintos caminos, contando la misma historia una y otra vez, con distintas alegorías, nuevos personajes, espacios exagerados, etc. Todos esos elementos constituyen el recurso base para el tipo de narrador que es Bryce, un narrador oral. El narrador oral es entendido no como un narrador plenamente dicho, sino como un contador, el contador de una narración. La tradición de la oralidad se remonta al principio de la humanidad, a las primeras manifestaciones de lo que llamamos literatura: la creación de historias. El cuento La esposa del Rey de las Curvas es el nacimiento de un narrador oral, de naturaleza mitómano y con la perfecta audacia de la complicidad familiar.

Cuando la narración oral se dirige al papel, no pierde su tradición de oralidad, es decir, inmediata, contextualizada, digresiva, tonémica; sino más bien, refuerza estos rasgos al imitar a una oralidad hablada sobre la hoja en blanco. De esta manera, produce una segunda oralidad, cuyas características son las mismas, pero construidas por un narrador que debe causar la misma ilusión de la oralidad presente. Este acto es muy complejo, pues el narrador debe trabajar ya no solo con palabras, modismos, o improvisaciones, sino con normativa, espacios e imaginando a un lector en vez de un auditorio. Bryce logra el efecto del narrador oral. Esa ha sido su virtud en la mayor parte de sus libros, ayudándole también a conseguir la construcción de un estilo propio, lleno de intertextos de la cultura popular, canciones de rancheras, boleros, así como también de la cultura literaria universal. .


Uno de las mejores realizaciones en este libro es el cuento Peruvian Apollo, personaje que le hace un guiño cómplice al fortachón Cajahuaringa de la novela No me esperen en abril. El cuento, si bien narra la degradación de un personaje de la clase alta peruana, tópico recurrente en la narrativa bryceana, sale del molde de los acostumbrados depresivos, al mantener, aun en los momentos más trágicos, un humor campesino y un carácter resignado, pero positivo.


Los personajes bryceanos siempre se han movido entre el fracaso y la tristeza, entre la melancolía y la evocación al paraíso perdido, la desolación y la muerte. El cuento Y se me larga usted en el acto y Las manías del primo Rodolfo constituyen un retorno a la Lima que se fue y a los personajes llenos de excentricidades, atrapados en una dimensión familiar que les impide desarrollarse en una sociedad moderna. Este arcaísmo en sus gustos, manías y visiones del mundo los conducen casi siempre al fracaso, a la soledad inexorable de la incomprensión.

La detestable ciudad de Bolon-i-a es un cuento que sobrepasa la dimensión del relato a la dimensión fonológica; así los sonidos, las pronunciaciones de Bolonia por Bolon-ia adquieren una transgresión de significados y tiempos. El significante jugará una variación fonológica para la representación del mundo positivo versus el mundo imposible, el mundo negativo y frustrante. El juego lingüístico atraviesa varios enunciados: Bolonia, Bologna, Boloña, para terminar en un escatológico Bolon-i-a, que conducirá a Joaquín Sumalavia, el personaje, a los infiernos del trueno estomacal, la desgarradora, aflojada y alocada carrera hacia la defecación desesperada, que terminará por arruinar su viaje a un país extraño y doloroso para él y su novia.



La funcionaria lingüista, el primer cuento del libro, (lo menciono al final por su carácter irónico destructivo) tiene un parecido en su propuesta al registro de la novela Las obras infames de Pancho Marambio. Esto se debe a que parece que hubiese sido escrito en un acto de venganza, de rencor y de odio. Bryce recurre, para desacreditar al oponente de su relato, a la caricaturización. Este juego donde involucra toda la herramienta irónica que maneja con destreza. Esta le sirve para describir a un personaje nimio y a la vez poderoso, Raquel María Trinidad Quiñones Salcedo, una funcionario- lingüista mediocre, arribista, algo hermosa, pero a la vez ridícula, que despedaza todo lo que puede servir para hacerla ver lo que es: un parásito aprovechado de las fuentes culturales españolas. El narrador autodiegético se llama Raúl y vive entre los actos memoriosos y los del oprobio. El acto narratario es propio de un acto catártico. La eclosión de lo bárbaro a través del ludismo memorioso y carnavalesco. Bajtín nos habla de esta categoría en su libro La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento, donde algunos de los temas tratados son el cuerpo grotesco, disfraces y metamorfosis; la ironía y los modos distanciadores como sátira, parodia, estructuras y causalidades invertidas, etre otros. En este cuento, Bryce recurre a varios de estos elementos, algunos con éxito, otras con descaro.



En suma, La esposa del Rey de las Curvas es un libro claramente situable dentro de la temática recurrente bryceana. Los cuentos están entendidos entre el tópico de la creación y el acto memorioso, la degradación de la clase alta peruana y la caricaturización de los seres imperfectos. No encontraremos novedades e innovaciones como en sus entregas anteriores, pero si la pulsión de un contador de historias, vigoroso y efectivo.

sábado, 21 de mayo de 2011

“ANÁLISIS DE TEXTOS”: METODOLOGÍA BÁSICA DEL ANÁLISIS LITERARIO de Tito Caceres Cuadros




“Cuando la memoria del cuerpo despierta, su viejo deseo vuelve a rodar en la sangre; cuando los labios y la piel recuerdan mis manos sienten como si tocaran de nuevo”.
Constantino Petrou Cavafis (en griego Κωνσταντίνος Πέτρου Καβάφης. Alejandría, Egipto; 29 de abril de 1863 – 29 de abril de 1933) fue un poeta griego, una de las figuras literarias más importantes del siglo XX y uno de los mayores exponentes del renacimiento de la lengua griega moderna.




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CRÍTICA LITERARIA

Miguel Gonzales Corrales

Uno de los textos de análisis de obras literarias más completo que he leído es “Análisis de textos literarios” de Tito Cáceres Cuadros. Se trata de un emblema de la realidad literaria en el interior de una obra. El contenido de este libro aborda el análisis literario en dos partes: Análisis de textos poéticos y Análisis de textos narrativos. El interés, la forma y la minuciosidad de leer e interpelar una obra literaria son detallados. La poesía se aborda de acuerdo a su normativa específica y la narrativa, cómo son contadas las historias y el conflicto que sufren sus personajes. Cada parte, cada secuencia de esta forma de análisis va acompañada de modelos de análisis a modo de ejemplos para entender cómo la teoría literaria se aplica en el análisis práctico de una obra propiamente dicha.
Cuando se habla del Análisis de textos poéticos se toma varios aspectos de Lingüística según sus significados y significantes en las estrofas y en los versos, agregándose los modos que la estilística encuentra en las rimas y en la cantidad sílabas que tiene cada verso. Toma en cuenta los planos oracionales desde la estructura y su métrica y los planos reales del poeta con relación a su entorno social, emocional, fantástico e íntimo. Todas estas fórmulas aplicadas en la poesía van acompañados de modelos de poemas de autores como: “Mientras por competir con tus cabellos” de Góngora y Argote, “Cerrar podría mis ojos la postrera” de Francisco Quevedo, “Rima XV”, de Bécquer, “No cesará este rayo queme habita” de Miguel Hernández, acompañado de modelos de poesías de César Vallejo, Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado. Cada una de estas últimas poesías de los autores ya mencionados va acompañada de comentarios de crítica y teoría literaria por un especialista en deferente caso. Es así, que todo el conglomerado de puntos de vista y análisis poéticos se completa en un esquema único y valedero para el aporte de la lírica como forma intimista de la expresión onírica y verbal.
En el caso del Análisis de textos narrativos la forma de análisis es distinta. El estudio de una obra en prosa es más descriptivo y ahonda en los hechos que les ocurren a los personajes de acuerdo al decurso de la historia. En esta parte se emplea los esquemas y fórmulas sígnicas de Vladimir Propp, seguida de esquemas teóricos y metodológicos de Greimas. Todo ello aclarando los tipos de relatos que existen en la literatura y que generalmente se conoce, tales como relatos maravillosos, cuentos de hadas, relatos míticos (entre los que se encuentra el épico) y el relato trágico. Toda esta forma de análisis es un sistema de escala de valores para representar gráficamente cada situación de cada cuento por su historia y fábula empleados en su aplicación semántica. Muchos de estos análisis de textos Tito Cáceres los enseñó en la UNSA de los cuales todavía guardo esos apuntes cuando fui su alumno en la escuela de Literatura. Por lo tanto, los esquemas narratológicos en la forma de distribución de la historia son específicos cuando menciona al destinador (a quien va dirigida la ayuda), adyuvante (quien ayuda al protagonista), opositor (el enemigo con quien hay que luchar), destinatario( quienes se benefician con la proezas del protagonista), objeto( el motivo que hay que conseguir para cumplir lo deseado en la trama), sujeto (protagonista, según la importancia del personaje),todo esto se aborda desde la intención del autor. Con esta forma de análisis se llega al máximo desarrollo desde la aplicación de los narremas (secuencia de los sucesos que se cuentan o narran en la historia) hasta concretarse en la fábula que esta en el interior ya sea del Macrotexto, ya sea en el interior del microtexto. Estos aspectos teóricos lo ejemplifica con modelos en las siguientes narraciones: “El gato negro” de Edgar Allan Poe, “El alfiler” de Ventura García Calderón, “Piel de asno”, de Peau D’ane y la “Venus D’lle” de Prósper Merimée. Ejemplos notorios que también los seguí en clase cuando enseñó el curso de Análisis de texto en la escuela de Literatura, con la diferencia que en este libro los aborda con más profundidad.
En conclusión, Tito Cáceres es un estudioso de la literatura arequipeña y mundial, cuyos estudios literarios lo convierten en un analista completo de la obra literaria, cuya experiencia es básica para desarrollar estos métodos de análisis, como lo anota en el prefacio de su libro: “…tuve el privilegio de tener como maestros a Carlos Bausoño, Antonio Quilliz, Alfredo Caballero Picazo, Manuel Alvar y José María Diez Taboada.”, quien gracias a los apuntes que tuvo de ellos como alumno y heredero de esos conocimientos, hoy los pone en práctica para enseñar esa heredad a los alumnos de la escuela de literatura en la UNSA.